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jueves, 24 de abril de 2014

El bautismo en el río


Desperté. La sensación de dormir enrollado en sabanas limpias es increíblemente reconfortante. Siento una energía superior que le da un empujón anímico a mis ideas. Hace un tiempo descubrimos que dormir en carpa, con la bolsa de dormir abierta y con sabanas, como si fuese una cama, se descansa de una forma muy agradable y el sueño tiene la capacidad de llegar a ser mucho mas placentero.
Me despertó Eduardo, compañero del colegio que quiso venir a ayudarme unos días con el tema de la balsa, hoy se vuelve a Chile porque tiene que arreglar unos asuntos personales. Ayer, por la misma situación, se fue Scarlett. Por primera vez en lo que va del proyecto me siento acompañado de mis ideas y de todo aquello que me permite seguir planificando e ideando los próximos pasos a seguir.
Después de hacer fiaca en la carpa decido levantarme y dar inicio a mi día con la mejor onda y colocando mi cara mas bonita. Difícil situación, pero... el que no se arriesga no cruza el río. 
Voy llegando a la ruta y me habla Eduardo por radio. Justo él estaba llegando, cruzamos un par de palabras, saludos y cada uno sigue su camino. Eduardo volvía al campamento a desarmar todo porque, como dije antes, se vuelve a Chile.



Siento que nadie puede detenerme. Con ese pensamiento y convencido de mis emociones doy un paso tras otro por el ripio que acompaña a la ruta en todos su recorrido. Aún faltan 13 km para llegar a Bariloche y en el sendero por el que camino está prohibido detener vehículos por el poco espacio que hay. Por otro lado, debo llegar antes de las 13 hs a la prefectura naval. Detengo un colectivo para ahorrar tiempo, me siento al lado de la ventana y dejo que mi mente, simplemente, se deslice por el tiempo y divague... El retorno seguramente lo marcará algún estimulo externo.
Hoy es el día en que me debo meter al río. Hace rato que lo estoy pensando y hace rato, también, que lo estoy evitando. Ayer fuimos, junto a Eduardo, al nacimiento del Limay. A penas lo vi me dieron unas ganas impresionantes de tirarme y sentir la suavidad con la que las aguas envuelven el perímetro de los cuerpos. Pero mi compañero no me quiso prestar su calzoncillo.
El día se estaba desarrollando de una manera muy interesante para mi. Por muchas razones que sucedieron hoy no podía dejar pasar la oportunidad de ir al mismo lugar que fuimos ayer y zambullirme en el río.
Me refugio de la sombra y me escondo bajo el sol. Espero (mientras imagino la caída) que el astro divino caliente mi piel, me ato los cordones con el mismo moño que me enseñaron en mi casa hace aproximadamente 25 años, doy media vuelta, levanto la mirada y dejo el campamento atrás. Volveré o no, todo depende de lo que suceda, pero se que volveré.
Estoy en la ruta, camino y afilo mi pulgar derecho contra el suave viento que corre a las 16:10 hs de la tarde, pasa un auto, dos, tres, quince, veinte, ochenta, mil... Pierdo la cuenta, pero no la sonrisa. Finalmente me levanta un camionero con su hijo, son chilenos. Le digo que "necesito" llegar al Limay.
Bajo del camión con un salto al mejor estilo "torpe". Por suerte hay dos chicos mas haciendo dedo y les cuento lo que necesito de ellos, que filmen.














Una vez que estamos arriba mantengo una conversación a los gritos con un señor que estaba pescando debajo del puente;

- Amigo, ¿me puedo tirar desde el puente?
- De tirarse puede... Lo que no se si puede es salir
- jajaja salir seguro! con frío, pero seguro. Cuántos metros tiene de profundidad?
- Con suerte dos metros

Miro con cara de Chuck Norris antes de tirar una de sus celebres patadas voladoras y me decido a lanzarme.
Coloco mis pompis en el borde del puente, saco mi remera, saco mi sombrero, saco mis pantalones y me quedo en calzoncillos. Estoy a solas con el viento, el río, el puente y el amigo chileno que me está cuidando la ropa. Su hermano está abajo filmando con la otra cámara... Miro hacia el horizonte, miro el agua, las piedras, pienso en la profundidad, pienso en el dolor que sentiré si llego a golpear con los pies alguna piedra, pienso que ya es hora de tirarme...












lunes, 21 de abril de 2014

Bariloche: Los primeros días.


Hoy nos dimos cuenta de que antes de construir la balsa debemos subsistir en el entorno. Para solucionar ese problema estamos armando un refugio de 2 mts de ancho, 5 mts de largo y 2 mts de altura. Usamos materiales que vamos recogiendo en cada camino que se va abriendo ante nuestra mirada atenta y expectante. La idea principal de esta "choza" se basa pura y exclusivamente en la posibilidad de poder manejar otra alternativa mas que la carpa en los momentos de lluvia o nieve. Si bien la carpa es segura e impermeable, también es un ambiente reducido y en caso de tener que permanecer por horas ahí dentro, puede hacer sentir una leve sensación de claustrofobia. Tenemos pensado hacer algo lo suficientemente cómodo como para poder estar de pie y con suficiente lugar para movernos sin invadir el metro cuadrado de nadie.
Fui a comprar el diario, hoy debía salir la nota que nos habían hecho el Miércoles en "El cordillerano", al ver que nos habían dado tapa sentí una felicidad y un optimismo difícil de explicar en un medio tan frío como lo es el internet. Seguido a eso, apenas unos 30 minutos después, llegaron a visitarnos dos periodistas de un canal local para hacer una entrevista. Nos sentamos todos en el pasto, delante de la carpa y comenzamos a contar un poco sobre el proyecto y nuestras intenciones. La última fue un llamado por teléfono desde Neuquén. Me avisaron que mañana a las 10.00 iban a volver a llamar para comunicarse conmigo y hacer una entrevista en vivo.
Voy a recorrer el río. Por lo menos debo caminar cinco kilómetros desde su nacimiento y tomar dirección hacia abajo. Es necesario conocer los primeros metros para tener conocimiento sobre su fuerza y detalles naturales que se deben encontrar ahí cerca. No sería bueno cruzarme con alguna "sorpresa" antes de tiempo. Esa situación me trae al recuerdo una vez en la que estábamos acampando en La higuera, Bolivia. Habíamos salido a recorrer los alrededores y teníamos la intención de llegar hasta el lugar en el cual habían encontrado, los soldados Bolivianos, al "che" Guevara cuando este se encontraba en una emboscada. En algún momento de la travesía se me cruza por la cabeza tomar un "camino alternativo", es decir, abrir uno nuevo al mejor estilo Indiana Jones. El resultado fue tragi-cómico. El recorrido lo debíamos haber terminado en cuarenta minutos. Sin embargo lo hicimos en cerca de dos horas. Dos horas en las que el sol comenzó a caer, la temperatura bajó, el agua dejó que algunas de sus partículas se evaporen y brinden un contexto poco amistoso al lugar. Finalmente, ya confirmado que estábamos perdidos, logramos salir de la selva. Entramos en el primer barcito  que encontramos abierto y desesperadamente comenzamos a contar lo que había sucedido. En ese momento cruza la puerta del bar un hombre joven sosteniendo un machete en sus manos. Si bien su voz era suave, como lo es en la mayoría de las personas en Bolivia, aparentaba haber trabajado toda su vida en el campo bajo el rayo del sol y esa situación abrió camino a diferentes sequedades notorias en su piel. Después de mirarnos con asombro dejó deslizar entre sus labios los siguientes fonemas que dieron sentido al sonido de su boca:  
- Y... no vieron nada? ningún bichito?
- Bichito? No... no vimos nada (respondemos)
En ese momento separa sus manos a una distancia relativamente grande como para demostrar las dimensiones de su "bichito" y nos dice:
- La mayoría de las personas que va por esos lados, o nosotros mismos, vemos habitualmente víboras así de grandes.

Entenderán que después de esa situación y siendo un fóbico declarado de ese tipo de "bichos", he ido aprendiendo a tener ciertos cuidado. Hay cosas que simplemente están mas allá del alcance de cada uno. Cada ser vivo tiene un fin en este mundo. Nada es al azar. No importa que tan minúsculo o que tan grande sea el ser viviente, siempre tendrá sentido su traslado, su movimiento hasta un objetivo. Partiendo de la idea principal de lo antes expuestos, me veo en la obligación no solo de conocer el lugar, si no que también de contemplar el comportamiento de sus elementos.
Manejamos la alternativa de subir una montaña que se encuentre próxima al Limay y poder observar, desde las alturas, la geografía próxima de la zona. 





jueves, 17 de abril de 2014

Buscando un lugar

(Lugar del campamento a orillas del lago)

Después de un largo, pero a su vez, no agotador camino que nos mantuvo entre La serena (Chile) y  la Patagonia Argentina. Llegamos a Bariloche, lugar en el cual daremos vida física a la balsa que nos acompañará durante los 1252 km que separan a esta ciudad del atlántico. 

La primer noche la pasamos en el patio de la casa de Marco, un señor de Buenos Aires que esta radicado en Dina Huapi. No hemos tenido mucho contacto con él, salvo en el momento en que me acerqué a pedirle un lugar para pasar la noche y al día siguiente cuando estábamos desarmando la carpa. 
Marco es un camionero al que nunca le ha gustado su trabajo, sin embargo agradece haberse desempeñado en ese labor, pues  ha conocido el país de norte a sur y de este a oeste. Fue él quien nos recomendó nuestro próximo lugar para instalar el campamento. 
Pensábamos en ir hacia la orilla del río Limay y buscar un buen lugar para acampar, pero debido a los fuertes vientos, las posibilidades de lluvia, nieve y granizo, inclinamos la balanza hacia un pequeño bosque que, si bien nos aleja 2,5 km del río, nos ofrece resguardo contra las condiciones meteorológicas cambiantes de la zona. 

El lugar en el cual estamos acampando es un pequeño bosque que queda a orillas del lago Nahuel Huapi. Por suerte hay muchos árboles que sirven para cortar un poco el viento que sopla desde la cordillera. Digo "por suerte" porque no quiero ser grosero y expresarme de una forma mas "popular". La verdad es que por las noches hace más frío que en un frigorífico, pero por suerte existen estos gigantes verdosos que nos brindan un refugio mas que acogedor.

Ayer, ni bien nos despertamos, nos acercamos a un supermercado que quedaba a 200 mts de la casa de Marco. Nos habían comentado que su dueño era re piola y solía apoyar proyectos tanto ecológicos como deportivos. Yo supongo que estábamos encasillados en uno de esos así que me mandé al mejor estilo kamikaze, con la confianza de un tigre y de cabeza a buscar una entrevista con él. Resultado final... No estaba.  

Dado que el esfuerzo fue en vano, nos propusimos desayunar. Dejé la elección de las facturas a Scarlett, yo elegí el yogurth, que estaba tan pero tan frío, que no pude ni sentir el sabor. Después del desayuno nos fuimos a la ciudad de Bariloche. En la ciudad dimos un par de vueltas y logramos dar con un periodista que nos hizo una nota en el diario de la zona (Diario Cordillera). 

Creo que tenemos la mala suerte de estar en una ciudad con muchas fábricas de chocolate. Es prácticamente imposible no sentirse atraído por las formas, colores y características de cada uno de ellos. Lo peor de todo es que se acerca semana santa. Imaginen nuestra situación, es como si viviéramos en la casita de chocolate de la bruja de Hansel y Grétel. Dan ganas hasta de comer a las personas en Bariloche. 
Como mencioné al principio, hoy comienza la construcción de la balsa, por esa razón debo levantar mi humanidad de este aposento reinoso y ponerme manos a la obra. Además el día está precioso y sería un error muy grande dejarlo pasar si tomamos en cuenta lo que hay que hacer y la época del año en la que estamos.


sábado, 5 de abril de 2014

Si creés que es una idea buena... ¿Por qué no apoyarla?

1 - Aportando una colaboración de $1.500 (chile) - $ 22 (Argentina) te llevás una postal con las mejores imágenes del viaje.
2 - Si tu colaboración es de $12.000 (Chile), te llevás un libro del pre-lanzamiento mas tu nombre en los agradecimientos.
Para ver mas recompensas, entrá en la página en donde tengo guardado el proyecto de la Balsa Reciclable que cruzará la Patagonia, en un viaje de 1252 km, por los ríos Limay y Rio Negro.
Si ves creés que es un proyecto que merece la pena ser apoyado, hace tu aporte eligiendo una de las recompensas que vas a encontrar en la parte derecha de la pantalla.

Espero tu colaboración!
Muchas gracias por darte el tiempo, aunque sea, de leer el proyecto!
Ingresá acá =====>>>>> http://ide.la/1jZoYb7