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domingo, 18 de mayo de 2014

Probando la estructura.

 Son las 6 de la mañana, las primeras gotas comienzan a golpear cada centímetro de la carpa. El sonido del agua reventando al impactar contra la tela me despierta. A partir de ese momento comienzo a dar vueltas en el colchón. Miro a mi derecha, giro hacia la izquierda... Dentro de la carpa veo humedad, supongo que debe ser por la condensación producida por mi cuerpo. Comienzo a contar las lineas negras que se cruzan una y otra vez formando pequeños cuadraditos en la tela naranja de mi carpa. Después de pensar durante bastante tiempo en ellos y en otras cosas que me alejaban un ratito del contexto, me dispongo a mirar el techo. Me pierdo un instante viendo el ininterrumpido peregrinaje de todos esos "paracaidistas" de agua que golpean la carpa y contemplo, en silencio, como se deslizan hasta perderse en la linea perpendicular que marca el fin de la carpa y da inicio a la tierra... ¿hasta donde llegará una vez que sea absorbida por la tierra?... Por un instante me transformo en una de ellas y simulo un viaje similar... veo la carpa desde arriba, cada vez mas cerca, mas cerca, mas cerca, mas grande, veo sus detalles... caigo y me deslizo... siento el viento y miro hacia atrás observando el sendero de agua que voy dejando al avanzar. Miro hacia adelante de nuevo, voy llegando al final de mi camino... quedo colgando, me balanceo, miro la tierra... ya formo parte de ella y... Suena el teléfono, mi hermana me habla. Hace rato que no me comunicaba con ella y ya la estaba extrañando.


Ayer comenzamos con la construcción de lo que será la estructura de la balsa. Esta está compuesta por tres troncos grandes colocados en paralelo y separados por 80 cm. También colocamos dos un poco mas delgados atravesando a los anteriores. Para unir estos troncos, y darle mas firmeza a la estructura,  utilizamos alambres y cables que recogimos del piso y la basura. Tuvimos un pequeño problema ya que debíamos hacer ranuras en los troncos delgados para que los alambres no se muevan cuando los atemos a los mas grandes. El problema fue producto de la falta de herramientas. Hasta cierta hora intentamos moldear los troncos con un cuchillo tramontina. El típico cuchillito que uno tiene en su casa. Dado el caso en el que vimos que era mas probable que nos convirtiéramos en monos antes de terminar de hacer el trabajo que necesitábamos hacer, me puse de pié, caminé y comencé a golpear las puertas de las casas del pueblo buscando un alma caritativa que nos ayude facilitando un hacha y un serrucho. Finalmente lo conseguimos y el trabajo se hizo mucho mas placentero, entretenido y lo que es mas importante aún, rápido.


Al terminar el proceso anterior nos vimos en la obligación de comprar 4 tubos de PVC de cuatro metros cada uno. Debido a que estos eran demasiado largos como para colocarnos en la balsa decidimos cortarlos en la mitad y así disponer de 8 tubos que cubran un area mayor de la estructura.

Una vez que terminamos de armar la estructura de la balsa, con mucho entusiasmo, le propuse a Yanko que nos tiremos al Ñirihuau a probarla, su negativa fue inmediata. Argumentó que el frío era mucho y que el agua iba a estar helada. Yo me considero un irresponsable compulsivo, por lo que sus palabras se las llevó el viento y a los 5 minutos ya me encontraba asombrado sintiendo como el río no solo me llevaba a mi y a mi balsa, también tuve el agrado de sentir la horrible sensación de congelamiento en las tibias y los gemelos. Estuve pensando, durante 4 horas, que me iba a enfermar culpa de mi imprudencia... Pero a decir verdad, no me importaba mucho el suceso, de hecho no me arrepentí ni lo haré en ningún momento. La vida está compuesta por pequeños y grandes momentos que van marcando la diferencia constantemente entre una situación y otra... Siempre tenemos la opción de hacer las cosas o quedarnos con la idea de como deberían haber sido.